Palacio Ducal

El Palacio Ducal, junto con la Basílica de San Marcos y su campanario, son el corazón de Venecia. El Palacio Ducal, antaño centro político y judicial y sede del Dux, es sin duda uno de los palacios más bellos del mundo.  Los Dux gobernaron la República desde este grandioso palacio hasta la caída de la Serenísima. El primer dux que se interesó por la construcción de una sede para el dux en la plaza de San Marcos fue el dux Ziani. Le siguieron el dux Gradenigo en el siglo XIV y el dux Francesco Foscari en el siglo XV.

El palacio sufrió muchas ampliaciones y renovaciones a lo largo de los siglos hasta convertirse en el edificio que es hoy.  El Palacio Ducal es un testimonio de la estabilidad de Venecia, ya que no era un castillo ni una fortaleza, sino un elegante lugar de encuentro. Como todas las estructuras de Venecia, este palacio se apoya en una balsa de troncos de alerce que, a su vez, se apoya en losas de piedra de Istria. 

La fachada está salpicada de figuras esculpidas que representan las virtudes que simbolizan los valores venecianos de civilización y poder. La fachada es un magnífico ejemplo del arte gótico veneciano, con rasgos del Renacimiento y el Manierismo. Cada una de las cuatro fachadas es un derroche de innovación artística. Los capiteles y la magnífica Porta della Carta son ejemplos de ello.

 El interior es menos rico que hace siglos, pero sigue contando con una amplia galería de arte con nombres como Tintoretto, Veronese, Tiziano y otros artistas venecianos. Una de las obras maestras del arte veneciano es sin duda el Paraíso de Tintoretto en la Sala del Maggior Consiglio.

La estructura consta de tres áreas: el ala hacia la cuenca de San Marcos con la Sala del Gran Consejo de 1340, el ala con la sala de votación de 1424. En el lado opuesto del palacio se encuentran las residencias del Dux y las oficinas del gobierno, que fueron terminadas en 1565. Cada zona del palacio le dejará atónito por su grandeza arquitectónica y pictórica. El Palacio Ducal es sin duda la máxima expresión del poder de la Serenísima a lo largo de los siglos.

En 1797, con la caída de la Serenísima, el palacio cambió de función, especialmente bajo los franceses, que también lo despojaron de sus riquezas. En 1923 se convirtió en un museo.

Le aconsejamos que dedique al menos tres horas a visitar las maravillas que ofrece este lugar. El palacio ducal ofrece visitas guiadas muy interesantes. Uno de los recorridos más populares son los "itinerarios secretos".